domingo, 8 de mayo de 2016

Almendra.-

Te imagino dentro, bailando de un lado a otro, nadando como un pez; entonces yo sería el océano y me recorrerías hasta la punta de los pies. La casa se extendió, ya no vives en el vientre, ahora vives en plenitud dentro de mi cuerpo, te siento latiendo en el corazón y corriendo por las venas, porque un vientre es muy poco para ti, mi vientre, ahora, es muy poco para ti.

Eres parte de mí y amas bailar aquí adentro, sabes que no es tu tiempo, que debemos esperar y trabajar un poco más duro. Porque será nuestro tiempo y entonces comprenderás, tú que siempre has estado conmigo, que hoy no podemos, que ahora mismo aún es tiempo de sembrar.

Todo lo estoy haciendo por nosotras, porque bailaremos y disfrutaremos el ritmo de nuestro baile, porque cuando por fin pueda mirarte  a los ojos,  diré; “Aquí estoy, hoy comienzo – amos completas”, pues para mirarte a los ojos habré vivido. Porque desde siempre supimos que el amor está en el vientre, que sentimos desde el útero, que vibramos cada mes y nos mecemos entre las lunas, porque tengo la certeza que estamos confinadas desde el principio para vivir el amor intensamente, porque sé que me amas y entiendes que no es ahora, pero seremos.

Hoy, como cada día, te pienso y confino mi amor hacia ti, me despierto más temprano, trabajo un poco más, aprendo un poco más, crezco un poco más y amo mucho más. Hoy, nuevamente, enfrento la lucha cotidiana de afilar las ideas, de ir soltando el pensamiento que me lleva a añorar el vientre lleno de ti, de preparar el territorio para tu llegada, de hacer la cuenta regresiva para mirarte a los ojos. Me cuesta, cada día me cuesta un poco más, dejar de torturarme imaginando tu cuerpo en expansión aquí dentro.

Y a pesar de todo, sigo caminando cargada de esperanza, porque ya nos elegimos pequeña flor de almendro, solo debo seguir regando nuestro árbol, para recibir los frutos y verte al fin, vestida de blanco y rosa, creando universos de colores y sorprendiéndome a cada momento con la maravilla de tu presencia. Cosecharemos.-


viernes, 10 de abril de 2015

Veintinueve.-


Veintinueve y el corazón lleno de lealtad por los nuestros, las afinidades que se afilan, los cuerpos que danzan, la subversión al orden impuesto, la memoria que no olvida. Nuestros muertos no se lloran, nuestros presos no se lloran, nuestra vida no se llora. Nuestros muertos, nuestros presos, nuestra vida, se defienden, como la alegría, como una trinchera, con colmillos y garras afiladas, como a la idea.

Veintinueve y el amor. El fuego que arde dentro y fuera, las pasiones que se agigantan, las miradas fieras que se agudizan, los cuerpos que se compenetran al son de una melodía indescifrable, de una melodía fiera, de una melodía tan nuestra como la rabia, tan nuestra como tus susurros en mi oído, como la rosa y el clavel.

Veintinueve y las pasiones, los cuerpos sin orden, sin jerarquías, sin limitaciones, no somos más que extensiones de otros cientos, fieros, incisivos, siempre avanzando sin pedir permiso, sin esperar aprobaciones previas, espontáneos, llenos de convicción.

Veintinueve y yo te observo, en la calle dejando sombras tras tus pasos decididos, en la casa dejando luz tras tu caminar sereno. Respiro, con el pecho lleno de vida, con las manos llenas de ternura, con los ojos llenos de amor, con el semblante lleno de sonrisas,  con todos estos deseos, todas estas pasiones que florecen cuando me pierdo en ti,  con toda  la felicidad de sabernos cómplices de tanto desborde, de tanto sabor, de tantos  colores que se observan con los ojos cerrados.

Veintinueve y yo te siento, mientras me pierdo en tu cuerpo y recorro los sudores, los contornos, las texturas, las huellas digitales erosionadas por las gubias, voy descubriendo y descubriendo-me en cada centímetro de tu interminable figura, en cada territorio nuevo e ingobernable, en cada zona atemporalmente autónoma, en cada encuentro con tus labios, con tus ojos, con tu integridad peculiar y encantadora.


Veintinueve y tu me abrazas, besas mi espalda y velas mi sueño, los cuerpos están cansados,  pero dichosos, llenos de vida, nosotros sonreímos y nos acariciamos, afuera lloran una vida falsa, una vida que jamás se comenzó a vivir, una vida que jamás se mereció. 

lunes, 6 de abril de 2015

Bienvenido Otoño

Abrí la cortina y volví a la cama, observamos despertar al primer día de otoño y las luces del alba pintaron nuestros cuerpos con colores nuevos, desconocidos y profundos. Nos miramos a los ojos y con absoluta lucidez y sinceridad, sacamos a pasear los pensamientos, su mano acariciaba la mía y su interminable cuerpo se pegaba a mi costado izquierdo, la sonrisa se apoderó de mi semblante plagado de felicidad y mis ojos le dijeron muchísimo más que mis palabras.

Yo pensaba, reconstruía en mi memoria una y otra vez los pasos dados para estar donde estaba, entonces la sucesión de hechos quedaba clara. No fue un año ni dos, fueron 5 años los que tuvieron que pasar, para hallarnos tendidos sobre la cama saludando al otoño. “Disfruta el momento, vive las mariposas en el estómago” y así estaba, tal y como me lo había recomendado él, disfrutando del contacto de su piel, sintiendo como sus energías desbordantes de luz iban matizando las mías, viviendo una realidad que no lograba convencerme de no ser sueño.

Recordaba una y otra vez cada una de sus palabras, cada uno de sus gestos; su nariz arrugada al reír, sus manos creadoras, su sinceridad enternecedora,  sus labios gruesos, su espontaneidad, sus piernas perfectas, su mirada pura, la efervescencia de su alegría, todo lo que sus ojos proyectan, todo lo bonito que su presencia genera. Seguía sin poder creer que estuviéramos allí comentando lo que pasó en el tiempo en que no existíamos, el nerviosismo se había esfumado, pero el corazón seguía acelerado, todo está bien, “estoy viva” dije luego de que fuimos uno, sonrío y me dijo “yo también”.

Sí, estoy viva, porque he germinado en otoño contra todo pronóstico, porque quiero vivir en plenitud éste y todos los momentos que el universo me quiera regalar, porque no quiero nada más, ni nada menos. Quiero lo que merezco y deseo para él lo que merece. Sé que merece lo mejor, porque su esencia pura y luminosa no merece ser ensuciada ni oscurecida, porque la felicidad que irradia al sentirse pleno es sanadora y esa plenitud debe acompañarlo siempre.

¿Qué puedo ofrecerle? He de ofrecerle todo lo que tengo: Respeto, lealtad fiera y amor bonito. Amor que no ata, ni aprisiona, amor libre de prejuicios sobre lo que la sociedad considera que es el amor, amor basado en la voluntad, amor que prescinde de títulos y posesiones. Amor sin condiciones ni contratos, amor aparejado de lealtad, lealtad con los deseos, con los principios, con las decisiones, lealtad con la defensa de la alegría, lealtad cargada de respeto, respeto por los tiempos, respeto por la voluntad, respeto por la individualidad y los espacios.

Podría tomar su mano e invitarlo a caminar, sin un rumbo fijo y sin mapa, con la plena confianza de que esta vez no confundiré Américo Vespucio con la Autopista Central, pues no seré testaruda y confiaré en los instintos del caminante por esencia. Podría invitarlo a pintar la vida con colores y trazos nuevos, llenando los muros de historias, pulsiones, audacia y sentidos. Podría invitarlo a contar conmigo, porque no soy de las personas que solo están en las buenas, porque en la cancha se ven los gallos y porque la lealtad es invencible. Podría invitarlo a compartir más momentos acompañados, llenos de risas, euforia, conversaciones y confianza. Podría invitarlo a compartir otros tragos, otros humos, con otras afinidades. 

Podría incluso invitarlo a comprender que no deseo que su espíritu libre se encarcele en una jaula de cristal, ni que deje de ser lo que es. Podría decirle que la belleza de su alegría y la forma en que disfruta de sus espacios es demasiada como para impedir que se siga proyectando. Podría recordarle que me sigue llamando Libertad, y allí está el sentido de todo.


Mejor aún, podría aventurarme y hacer que estas palabras –que no son solo letras juntas- sean leídas por él, de modo que si estás leyendo esto es porque tuve el coraje suficiente para mirarte a los ojos y desnudarme en el papel.-

miércoles, 9 de octubre de 2013

MUTILASTE

Un cuerpo lleno de cicatrices, es un cuerpo fuerte, que ha podido resistir a las heridas.

Obtusamente, contra viento y marea, el pájaro sigue volando con la mirada de los pumas posada en su nuca. No pudieron las fieras matar al ave y beber su sangre.

Ha escapado de sus garras y se ha reivindicado en consecuencia con lo esencial e inmutable. Y aunque contradictorio, el espíritu vence. 

Herido y adolorido, el pájaro pudo volver al nido, recoger el amor necesario, la sabiduría suficiente y el canto primitivo para seguir volando y construyendo.

No pretende matar a las fieras, no porque sea difícil y las condiciones adversas se expresen en tamaño y anatomía. No lo hace porque no quiere hacerlo, porque tiene memoria y en consecuencia con ello el perdón no es opción.

Las heridas hablan. SÍ OCURRIÓ. Prohibido negarlo, prohibido camuflarlo, prohibido olvidarlo y perdonarlo. 

Un cuerpo lleno de cicatrices, es un cuerpo fuerte, que no se dio por vencido y decidió enfrentar la realidad, que no se negó y se obstinó con seguir viviendo.

Hoy el plumaje es más hermoso y los pumas miran desde abajo el vuelo del ave.
Un cuerpo lleno de cicatrices es un cuerpo fuerte. 

lunes, 4 de marzo de 2013

Deseo


Deseo mirarte cada noche antes de dormir; vivir una y otra vez la maravillosa sensación de que no nos hemos equivocado, que la vida sabía que nuestros caminos debían juntarse, porque entre las caricias y los besos siempre hay un espacio para el pensamiento y la crítica, para nuestras ganas inmensas de cambiarlo todo, de ser cada día más íntegros, de ver arder a nuestros enemigos, de defender a nuestra manada con uñas y dientes. Deseo nombrar esta chispita que me lleva a contemplarte horas enteras, deseo sentir cada mañana el mismo ardor en el pecho al verte dormir a mi lado.

Deseo no limitar, ni definir, pero si nombrar, con todas sus letras el sentimiento que impera en mi cuerpo entero. Deseo aseverar que sé cómo se llama, pero temo ensuciarlo. Y bueno, nuestro fuego lo limpia todo y no me permito limitar mis sentimientos, los mismos que me abren el pecho y en la fuga gritan: ¡Es amor! ¡Es amor!

¡Qué va! No hay tiempos, ni momentos,  aquí es siempre, aquí siempre es posible, aquí sentimos de verdad. Y bueno sí, es amor, pero no es cualquier amor. Este es un amor loco y puro, amor que no se conforma con sentirse y escribirse, que quiere desnudarse y gritarse, explorarse y convertirse en fuego, para encender mi mirada en la tuya, para seguir haciendo lo que nos llena, para seguir complementándonos en el caminar, dándole ritmo a nuestros pasos y haciendo de este viaje juntos una aventura maravillosa.

Deseo dar muchísimos pasos a tu lado, crecer cada día más, amarte en lo simple y en lo complejo, crear caminos donde todos ven ruinas. Deseo que el mundo completo sepa –aunque jamás me haya importado- que soy la mujer más plena y feliz del mundo, porque a mi lado camina el compañero más leal e íntegro, porque él llena todos los espacios, porque vino a cambiarlo todo, a subvertirlo todo, a enamorarlo todo. Mi ser por completo ama tu existencia cariño.-

domingo, 24 de febrero de 2013

Sucede

Esa noche caminé rápido hacia la avenida, sabía que estaba atrasada, no era un compromiso formal, pero tenía un nerviosismo inexplicable. Al llegar al lugar acordado respiré tranquila, yo había llegado primero; de modo que me senté a esperar en el paradero, de pronto, divisé un bus verde a la distancia y los nervios volvieron, me puse de pie, caminé hacia el bus que se detenía pasado el paradero y lo vi bajar. Se acercó, me miró, estiró sus brazos y me dijo: "Dame un abrazo fuerte". Yo morí, una y otra vez, sin detenerme a pensarlo bien. 

Así podría comenzar una historia, pero la verdad es que no me interesa hacer una crónica de cómo se sucedieron los hechos que desencadenaron la sonrisas más claras y sinceras, los abrazos más poderosos y los momentos más mágicos. De modo que me limitaré a confesar en estas escuálidas líneas todo lo que acá sucede. 

Sucede que llegó, sí, el mismo que se bajó de un bus verde la noche de un viernes con la mochila llena de historias y el alma dispuesta a una buena conversación, el mismo que no causó estragos hasta que mis ojos divisaron sus manos y el nerviosismo afloró por mis poros hasta el punto del terror. Sí, llegó el que me exhorta a seguir viviendo, me llena de energías, me escribe textos inusuales -en lugares inusuales- y que al caer la noche; deja que me acurruque sobre su pecho para seguir soñando, ahora, con los ojos cerrados.

Sucede que todo ha valido la pena, y que ya no sueño con dejar de dormir sola y despertar abanicando su mirada. Sucede que los sueños se hicieron realidad en el momento mismo del primer abrazo y se han ido afirmando paso a paso con los días, las noches y las tardes de cariño sincero y dibujos de colores. Sucede que la complicidad nos envolvió y comenzamos a prescindir de las palabras, para dedicarnos por completo a mirarnos a los ojos.

Sucede que hoy, le grito al mundo que no hay nada que esconder, que somos y estamos, dispuestos a seguir luchando por lo que queremos, por lo que nos hace bien y por lo que creemos. Porque somos dos y uno... uno, dos y tres.- 


domingo, 17 de febrero de 2013

La Derrota


Los fantasmas me acechan; por las noches presionan mi pecho y no me dejan respirar, pero resisto, de modo que ellos deciden apretar mi cuello para que la acción esté completa, no entiendo por qué quieren matarme, si al parecer ya no vivo. No duermo, porque temo morir –definitivamente- en el intento de no soñar con ellos. De día las cosas no son distintas; ellos siguen interponiéndose en mi camino una y otra vez, entrando en mi memoria sin permiso alguno, borrando de mis recuerdos cómo era que se vivía antes. Y es que ahora el sentido de la vida es luchar a diario para recordar por fin cómo pasaban los días antes de que ellos me atacaran, violentaran mi parsimonia y destruyeran todo lo que quería ser –y hacer-

No los culpo, ellos obedecen órdenes. Sí, son mis verdugos, pero el autor (¿?) intelectual de esta masacre cotidiana y estrepitosa es otra persona. Evidentemente acá no hay autor, un hombre no sería capaz de tramar tan perfecto plan. Ellos le deben obediencia a su creadora; la mayor enemiga de Clodoveo I, esa que se reunía con sus pares a masturbarse con palos de escoba, para olvidar el frío abismante del alma, aquella que en su infinita maldad ha podido controlar los deseos y acciones de miles de personas. Sí, es ella, parte del gremio que no se extinguió siquiera con cuatro siglos de persecución voraz.  Encantadora y vivaz ha logrado desestabilizar mi vida hasta el punto del terror.

Y ahora, llena de coraje me dirijo a ella, para declararle mi más profundo odio, para comentarle que por sus caprichos he vivido los peores días de mi vida, que destruyó mis sueños y mis ganas de construir algo hermoso, pero no logrará destruir mi integridad. Porque aunque resulte contradictorio, hoy vengo a rendirme, a decirle que me tiene como lo planeó: miserable y humillada. De modo que es innecesario que siga haciendo daño.

Estamos como quieres: mis fuerzas se han agotado, mis sonrisas se extinguieron en el intento de reproducirse una y otra vez y ya casi ni escribo, nada de lo que haga logrará re-encantarlo. Y él, lejos, en lo abstracto y lo concreto, ya no encuentra más escusas que lo ayuden a suavizar la infinita repulsión que de un día para otro comenzó a generarle mi presencia en su vida.

Me rindo, ya no puedo luchar contra los fantasmas, no puedo lidiar con la indiferencia y el desprecio. Acá me tienes; entregando mis últimas energías en la redacción de un texto que está destinado al fracaso, como cualquier cosa que salga de mí ser. Acá me tienes; con un nudo en la garganta que no me deja respirar y un revoltijo en la cabeza que me impide distinguir entre lo tangible y los delirios provocados por la impetuosa fiebre que me abrazó de un momento a otro.  Acá me tienes; odiándote más que nunca. Acá me tienes; con más angustia que en Diciembre, porque se ha amagado cualquier chispita de esperanza. Acá me tienes; rendida como nunca, cerrando un libro que desearía leer cada noche, poniéndole punto final a mis deseos de escribir una historia bonita, que no alcanzó ni para fábula. 

jueves, 14 de febrero de 2013

El mejor lugar

Hace tiempo que no sentía esta calma abrazadora; el viento indomable recorre mi cuerpo y mueve mi pelo que se desordena más que de costumbre, los rayos de sol iluminan mi rostro y la sombra de los cipreses gigantescos me entrega un pequeño refugio en la inmensidad de este paisaje que me hace sentir pequeña otra vez.

Es imposible no evocar las tardes de carcajadas y felicidad que viví en éste mismo sitio; corriendo desesperada, escuchando los cantos de mis abuelos e intentando abrazarlo todo. Cuando creía que todo estaba bien porque la familia se reunía bajo un árbol.

Hoy las preocupaciones ya no son las mismas, aprendí a caminar sola contra mi voluntad  hubiese deseado sentir la protección y el cariño irrestricto de la leona durante mucho más tiempo. Pero la vida es sabia y me entregó la fortaleza necesaria para combatir la soledad, al mismo tiempo que el destino iba poniendo en mi camino a gente hermosa que me ayudó a seguir la ruta. Y sí, debo reconocer que yo también puse de mi parte al dejar atrás a personas y situaciones que no beneficiaban mi viaje.

Así me construí; loca y sin reglas, sin moral ni culpas, a medias. Ayudada por el mismo destino al que maldije una y mil veces, lidiando con el infortunio y las buenas rachas.

El punto es que acá puedo escapar de -casi todo- menos de mi misma, de mis pensamientos y recuerdos, los mismos que me despiertan por las noches buscando un brazo en la cama para ahuyentar las pesadillas y bajar la fiebre. 

Anular la voz interna sería negarme a mi misma, de modo que la  mayor parte del tiempo me la paso luchando  con mis fantasmas, intentando matar el miedo y la inseguridad que me han hecho perder tanto.

Ahora, te hablo a ti; el pensamiento constante, la compañía que hace falta, la mirada que añoro y las sonrisas que sueño cada noche.

La primera vez que te escribí -el veinticinco del once del año en que nada acabó- ni siquiera se cruzó por mi cabeza la idea de que te convirtieras en lo que hoy eres. Quizás el mundo conspiró a nuestro favor y pudimos significarnos y resignificarnos una y otra vez, en cada gesto y cada momento.

Hoy a dos días de volver a la urbe con la certeza de que nos veremos y la esperanza de que en nuestro encuentro puedas revivir la chispita de la felicidad compartida, añoro más que nunca tu presencia en mi vida, la compañía de tu cuerpo en la cama, la plenitud de la compenetración de nuestras almas, los ataques de risa, la pobreza compartida y el derroche de los buenos tiempos.

Hoy, vuelvo a sentirte cerca a pesar de las distancias, porque contigo aprendí a valorar los momentos compartidos para utilizarlos en el futuro cuando las cosas no anduvieran bien.

Hoy, me siento más segura que nunca de lo que quiero. Hoy, confío más que nunca en que tu cariño y el mio  volverán a encontrarse en un abrazo cómplice y una sonrisa compartida. Hoy, bajo un árbol centenario y aún sin mirarte, me pregunto qué sería de mi si no te hubiese conocido.

¡Que bonita es la vida! ¡Ah!?

martes, 5 de febrero de 2013

Próxima estación: La Esperanza

Al parecer la vida ha conspirado para que todos mis viajes comiencen con la nefasta sensación de que no puedo respirar; reflejada en la opresión del pecho que me hace pensar en la posibilidad de que no exista un mañana.

Y hoy, mi viaje comienza nuevamente de la misma forma, espero que en el camino la carga se arregle y las sonrisas vuelvan a florecer, para poder respirar tranquila e inhalar y exhalar bocanadas de aire puro, que logren limpiarlo todo, componer los huesos deshechos y devolver el ritmo cardíaco normal.

Como siempre el viaje tiene un sentido, y ésta vez haré lo posible por decantar todo lo malo y volver convertida en la sonrisa andante, las ganas de vivir y los ojos brillantes que un día me caracterizaron. Hoy viajo para ser mejor, para poder tomar el amor inmenso de mis abuelos y aprender algo de la vida.

Me llevo las sonrisas y los buenos momentos, ésta vez viajo cargada de esperanza sabiendo que al regreso todo puede cambiar. Porque somos aire y tenemos que volar. Me llevo tu aroma impregnado en la piel para no olvidar lo bien que se siente dormir a tu lado, me llevo el ritmo de tus extrasístoles aisladas para darle sentido a la locura de mis arritmias, me llevo la cadena que te protege desde el viaje al altiplano para no sentirme vulnerable ante los fantasmas, me llevo tu risa y las ganas de construir juntos. Porque acá nada termina compañero.-

jueves, 31 de enero de 2013

MENTIRA

No puedo con ésto, quisiera tener las palabras precisas para dibujar el momento, para ser más sincera, para no quedarme callada. Pero las palabras y la inspiración se quedaron pegadas en el pecho, y por más que ejercen presión para salir de allí yo soy incapaz de mostrarles el rumbo correcto, de tomarlas, sanearlas y ordenarlas a mi modo. Quisiera extirparlas, decirles que me dejen de joder, quedar vacía un rato, no sentir su peso, dejar de cuestionarme y seguir caminando como si nada pasara. Porque aquí no ha pasado NADA.

Y no, ellas son más corajudas que yo y más caprichosas que cualquiera. Ahora mismo comienzan a salir sin permiso, a posicionarse en el papel a su antojo, sin permitir análisis o revisión, se escapan de la cárcel del pecho, para encerrarse en el papel que esperan las libere  tarde o temprano.

Y me delatan, porque desean ser leales con el alma, me obligan a declarar que sí sé mentir, que he mentido cada vez que bajo palabra de honor digo que no espero.

Porque sí espero y siempre ha sido así. La vida misma se convirtió en una espera eterna, que justo al momento de la agonía encontró lo que esperaba... y siguió esperando para convencerse de que valía la pena la espera. Veintiún años mantenidos en el sigiloso ritmo esperanzado de que algún día llegaría

Y al verle tan distinto, tan íntegro y sereno, tan capaz de transformarlo todo, me puse una armadura y me comporté como una idiota. Después de todo, sabía que la armadura se oxidaría con la humedad de sus labios y el brillo de mis ojos. Y así fue; entonces decidí que la espera había valido la pena, que cada gesto suyo me llenaba de vida y me invitaba a la muerte de todos los fracasos, caídas y malos momentos.

Hoy la espera no desea abandonarme, me obliga a hacer cosas que no quiero, a desconocerme. ¿Cuando iba a pensar que me desesperaría por una palabra que caprichosamente he inventado?

¿Por qué estas palabras me obligan a decir lo que no quiero?

Desearía mantenerme incólume ante las ausencias, las carencias y los malos momentos, pero no puedo; siempre espero más.

¡Que mentirosa soy! ¡Sigo esperando! Que tu polo se derrita, que la frialdad no me congele, que las carencias no puedan con nosotros, que volvamos a sonreír.

Sigo esperando dejar de sentir ésto. Que nefasto es inventar que me detestas solo porque no me aseguras lo contrario. Que asquerosa me siento al pensarlo. Tan común, tan corriente, tan como las demás.

He sido injusta, he puesto en tu figura sentimientos que no te han acechado. Debo aprender a vivir sin prejuicios, debo dejar de pensar para no malinterpretar tus gestos una vez más. Debo volver a gritar que te quiero, que me siento orgullosa, que el corazón no me cabe en el pecho.

Debería contarte que no eres una estación, sino el destino mismo; que no eres equipaje, sino el compañero de asiento que siempre esperé.

¡MALDITAS PALABRAS! Me dejaron desnuda una vez más.-



miércoles, 23 de enero de 2013

TU


Despierto de repente, aunque ya habíamos apagado la vela que iluminó nuestra noche, logro divisar los rasgos de tu cara gracias a la luces del amanecer que penetran las cortinas de nuestro lugar, entonces, me quedo inmóvil velando tu sueño, observando tus ojos gigantes y contemplando tu humanidad. Pienso en tu vida, antes tan desconocida, y me convenzo de que eres un guerrero, es que el destino no pondría en mi camino a cualquier persona, la vida supo encontrarme con el mejor.

Observo tus manos y no dejo de adorarlas, en silencio pienso “bendice la mano que empuña esta pluma”, ahora me doy cuenta que esa frase queda corta, no se trata de la escritura, se trata de la pintura, las caricias, las soluciones a los desperfectos hogareños, las cosquillas y todo lo que esas manos son capaces de crear. No puedo parar de contemplarlas, de acariciarlas y besarlas, de significarlas en un abrazo furtivo y una caricia inesperada, de adorarlas por darle sentido a nuestra cotidianidad tan poco cotidiana.

Decido bajar a inventar el amor a la cocina, al encontrar el tesoro en el refrigerador, subo feliz a compartirlo contigo, te hablo suavemente para que el despertar sea armonioso, respondes que no estás despierto, que sigues dormido, quedo perpleja, rio y decido volver a acostarme a tu lado para compartir la locura, para seguir soñando juntos, para seguir queriendo todo lo nuestro.

Ahora pienso en mis gestos y actitudes y no logro comprender, no logro reconocer a la que antes habitaba en mi, entonces proceso la información y decido que ésta, la que ahora te escribe, es la que ambos hemos creado, la que ambos queremos y ambos valoramos. Creo que sucede lo mismo contigo, y cómo no valorar al hombre que me hace reír a destajo mientras me invade con cosquillas, que me conquista con sus letras y me asombra con su capacidad creadora, al que me besa en la frente antes de dormir, al que sin querer encontré caminando y comenzó a caminar a mi lado…

domingo, 13 de enero de 2013

HOY


Hoy te miro a los ojos y aseguro que todo ha valido la pena, porque reencontrarme en tu mirada es lejos lo mejor. Hoy vuelvo a observarte mientras duermes y dejo de buscarle un sentido a este instinto que me lleva a pasar horas así, contemplado tu integridad, velando tu sueño. Hoy volvemos a declararle la guerra al tiempo y sin darnos cuenta se nos va un año, los primeros doce días vaticinan tranquilidad y armonía, nosotros nos comprometemos con el cariño y la lealtad, entonces podemos asegurar que se nos viene lo mejor.

Podría escribir miles de textos para explicar esto, pero cada palabra ensucia, cada frase degrada, porque estoy segura que jamás comprenderá el resto lo que pasa acá adentro. De momento, sigo observando tu sonrisa al dormir, el movimiento de tus pies que refleja al caminante, y me aferro a tu pecho para sentir más fuerte, para quererte un poco más, para que los días sigan siendo así.

Muy pocas veces me quedo sin palabras, pero éste enmudecimiento me hace bien, me grita que es mejor no decir mucho, para sentir más, para vivir más, para seguir sonriendo juntos y caminando de la mano.-

lunes, 7 de enero de 2013

Bitácora de viaje III


El viaje no se detuvo, jamás dejaron de avanzar nuestros pasos, jamás nos hemos quedado inmóviles y pensarlo me hace feliz. Este viaje ha sido una vorágine de sentimientos, ha sido un renacer constante, una muerte en cinta, a veces llego a pensar que los instintos dirigen todo y la cabeza solo acata, la mente actúa solo para conservar bajo su alero cada momento, cada paisaje, cada suspiro. No puedo creer que el tiempo pase tan rápido cada vez que nos sentimos, sin darnos cuenta ya es Julio.

Es un buen mes para volver al puerto y dejarse llevar por el oleaje, es un buen mes para aquietar nuestras aguas y subvertir el frío, es un buen mes para volver a sentir tu peso sobre mi cuerpo, para volver a mirarnos desde el deseo, desde el cariño, desde la libertad.

Julio tiene un carnaval y este carnaval sigue siendo alma y piel, sigue siendo deseo y ardid de la conciencia, sigue siendo placer y complacer, este carnaval hoy más que nunca, se constituye como ritmo encendido en tu boca rapiando mientras tu cuerpo recorre confines secretos y misteriosos. El carnaval de Julio es locura descontrolada y cariños sinceros.

En Julio, sigues haciendo que me sienta mujer, tus caricias, tus gestos y tu integridad siguen causando los mismos estragos sobre este cuerpo que pide a gritos que entres, que no detengas el carnaval, que bailes conmigo y que me cantes al oído, para olvidar que afuera llueve, que afuera nos esperan y hace frío, para quedarnos en la cama contemplando nuestras miradas, para acariciar nuestros rostros y sonreír, sonreír porque somos, porque estamos y porque así lo sentimos. Sonreír porque el viaje no se detendrá y porque el carnaval sigue latiendo por dentro.

Hoy siento el carnaval, huelo el carnaval, saboreo el carnaval y disfruto el carnaval, lo siento fluir más que nunca dentro de las venas. Ya no espero que llore esa nube negra, las lluvias de Julio no detendrán la fiesta, no opacarán el baile, el frío de Julio no se sentirá acá, porque desde hoy Julio es festejo, Julio trae sonrisas y gritos, susurros y caricias inesperadas. Julio es la clave, Julio ya no será frío.-

viernes, 4 de enero de 2013

Tortura y Esperanza


Las noches de frío me torturan, son un llamado de atención a la memoria, me obligan a asegurar una vez más que eres el mejor guatero humano del mundo completo. El verano también me tortura, me obliga a recordar nuestros paseos en bicicleta, nuestras tardes en la piscina, nuestras noches guitarreadas en el patio. Cada mañana me tortura, me llena de odio hacia tus verdugos y reafirma mi amor por ti, cada tarde espero que llegues a casa para tomar tecito y reírnos un rato, a cada momento imagino que vuelves con tu sonrisa gigante y tus brazos abiertos.

Hermanito mío, la incondicionalidad siempre fue mi única promesa, y hoy esa promesa sigue en pie, como cuando gritábamos haciendo la tercera voz “y juro que la cara voy a dar, cada vez que alguien te nombre aquí o allá”. Defenderé tu integridad tanto como mis sonrisas, defenderé nuestros recuerdos para que sigan siendo parte de nuestra cotidianidad hoy separada y vigilada por nuestros enemigos. Nada podrá borrar lo que aprendimos, lo que vivimos y lo que disfrutamos. Nadie cuestionará tus actos en mi presencia, porque no dudaré en defender nuestras convicciones con garras y dientes. Nadie ensuciará tu nombre.

Hoy vuelvo a regalar un abrazo a la rabia, hoy vuelvo a sentir la tortura de las noches frías lejos de tu corporeidad, hoy vuelvo a gritarle al mundo que no borrarán nuestros recuerdos, ni detendrán nuestras acciones, por mucho que lo intenten. Hoy vuelvo a gritarle al cielo que te necesito acá para acurrucarme en tu regazo, para caminar por la población y reír a destajo, para llorar si es necesario, para recuperar el tiempo que nos han robado, para volver a ser hermosos.

jueves, 3 de enero de 2013

AZUL


¡Hola Azul! ¿Estás aquí?, ¿Puedes escucharme?... Yo sé que sí puedes hacerlo, no quisiera molestarte a estas horas de la noche, pero tengo muchísimas cosas que contarte.

Sucede que la mamá siente un vacío inmenso, el pecho está más apretado que de costumbre y ni siquiera Máximo con todas sus locuras ha sido capaz de sacarle una sonrisa completa que aliviane la carga. Es una locura que te cuente estas cosas, lo que menos deseo es hacer que te sientas mal, pero siempre he pensado que debemos ser honestas, confiar en nosotras mismas.

Muy probablemente no logres comprender a cabalidad mis palabras, pero es necesario que AHORA escuches y luego puedas PROCESAR lo que voy a decir.

Hija mía: La vida es una guerra, apenas tomamos conciencia de aquello, nos posicionamos de un lado o del otro. Aquí no hay buenos ni malos; hay acciones que construyen un presente con vista hacia un futuro y en consecuencia con el pasado. Pero ésta es una guerra y tu puedes elegir la vereda que prefieras. Yo hace mucho tiempo elegí la mía, asumiendo todas las consecuencias que esa elección traería.

Tu lo sabes, me conoces más que nadie, sabes que esta guerra es diaria y que en el campo de batalla muchas veces debemos abandonar cosas, situaciones, momentos y personas; pero son los costos que se deben asumir cuando se ha decidido ser consecuente.

La guerra tiene distintas fases y puede tener variados motivos, hoy estoy en GUERRA CONTRA TODO LO QUE ME ANGUSTIA, y me angustian varias cosas, por lo mismo debo defender muchos frentes con la misma fuerza.

No es fácil explicarte esto, un día un compita me escribió en una carta una frase que me marcó para siempre, me dijo: NO TE APURES, HAY TIEMPOS Y MOMENTOS, A VECES LOS QUE MÁS HABLAN SON LOS QUE MENOS HACEN. Yo creo que éste es el momento justo para explayarme, no quiero caer en las garras de la mentira, mucho menos contigo.

Sé que aún no logro la integridad y quizás esté lejos de lograrla, pero avanzo hacia ella, Hija mía; ésta guerra está cargada de amor, amor por los míos, por los que han estado en el campo de batalla junto a mi; por los que fueron más valientes, eligieron otra trinchera y ahora están en las garras de esa máquina moledora de carne humana llamada prisión; amor por los que siguen estando y amor por los que vendrán.

Es tan difícil hablar de amor en el contexto de una sociedad tan viciada y superflua, y no hablo del amor carnal solamente, hablo del amor en general, ese que se ha subestimado hasta un punto agobiante y vomitivo.

Sé que te queda muchísimo por descubrir, pero estaré a tu lado, cuidándote como a toda la manada; porque jamás podrán vaciarnos, aunque lo intenten en la escuela, en la televisión y en la prisión. Somos irreductibles e indomables, somos libres y salvajes, amor; SOMOS LA SELVA. Y esa debe ser nuestra certeza, la seguridad de que nuestra LIBERTAD no se tranza, no se vende, ni se compra.

Somos puros y estamos en guerra contra la sociedad y su cinismo, contra todos quienes intenten reprimirnos: Padres, maestros, curas, fuerzas de orden, pareja y estado.

Mi promesa sigue en pie; no abandonaré ésta guerra, aunque a veces sienta que decaigo, tomaré fuerzas y seguiré defendiendo las sonrisas, nuestras sonrisas. Éste amor es la pólvora que detonará en los cuerpos de nuestros enemigos, éstas sonrisas son los misiles que subvertirán su nefasta cotidianidad. Odio eterno a la maldita rutina; amor incondicional a la subversión y pasión sin límites por la revuelta.

Quizá ni siquiera necesitemos atentados, con el hecho de existir, amarnos y vivir como deseamos y no como ellos quieren, ya les estorbamos bastante.

Te amo hija, en ésta guerra me jugaré la vida si es necesario, como escribió un compita por allí: “Quemaría ésta ciudad entera por verte sonreír”. Porque nuestras sonrisa son lo más importante, porque estoy segura de que tu sonrisa será la más hermosa.-

domingo, 30 de diciembre de 2012

Bitácora de viaje 2


El viaje terminó antes de lo esperado, últimamente todo está terminando muy de pronto, tanto así que la vida no me da tiempo para respirar y tomar un nuevo impulso, para emprender otra vez el vuelo hacia un confín distinto, hacia un futuro mejor, hacia la esperanza misma de volver a sonreír de verdad, con el corazón y la nariz, con el pecho y los pómulos enardecidos.

No alcancé siquiera a llamar para contarte que en ese lugar no corría viento norte y que el sol no se escondía en la playa, de modo que me ayudaras a resolver ese conflicto. De verdad quería llamarte y contarte eso, si fuiste capaz de aprehender la clasificación de las nubes tan rápido, estaba  segura que me ayudarías a descubrir por qué el sol no se escondía en el mar…

De vuelta a la asquerosa capital, inventé una respuesta bastante poco científica, pero creo que el sol debe alejarse del mar a veces, es una injusticia que la luna y él coqueteen tantas noches, es injusto que las estrellas también le hagan guiños al mar. Es injusto que el mar sea tan incondicional para todos y que todos lo dejen de vez en cuando. Yo creo que el mar le explicó eso al sol y el sol se molestó un poco, él jamás pensó que alguien podría cometer tamaña osadía con el astro rey, pero así fue, estoy segura.

Entonces, decidí también que el mar seguiría siendo mi lugar favorito, porque es como yo, inmenso e inesperado, furioso y calmo, todo y nada, hoy solo existe una diferencia: TODO AHORA O NADA PARA SIEMPRE

Espero que tu, querido sol logres comprender a éste mar que hoy desea que vuelvas a esconderte tras él, espero que tu, querido sol  vuelvas a ponerte junto a mí. Espero volver a verte, a verte sonreír junto a mí.
El viaje se detuvo, pero no acabó,  lo emprenderé nuevamente cuando decidamos que hacer con nosotros, con la complicidad y las ganas, espero poder ser tan inmensa como el par para comprender al cambiante sol, deseo ser tan incondicional como lo prometí.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Bitácora de viaje 1


He estado horas intentando escribir algo, pero de pronto miré hacia el frente y caí en cuenta que por fin lloró esa nube negra que me ha rondado hace tres días.

No viajé para escapar, al fin y al cabo siempre supe que el clima triste me seguiría donde fuera. Pero de todos modos la lluvia ayuda un poco, me obliga a recordarte cantando mi canción favorita mientras hacíamos el amor, o quizás solo me hacías el amor, porque sí, debo reconocer que soy egoísta y siempre estoy buscando más y más placer, sin darme el tiempo de complacer a los demás.

Creo que para los habitantes de este desolado lugar debe ser triste que llueva el día de navidad, porque arruina sus planes nefastos o esas cosas.

A mí me agrada la lluvia, más aún el viento que comenzó a correr mueve mi pelo y llego a creer que me veo bonita así.

El clima aquí es más triste que en cualquier lugar, imagina un pueblo lleno de ancianos, sin stickers en las paredes y más aletargado que la mismísima siesta colonial. A veces, cuando la esperanza me invade pienso que cuando vuelvas deberíamos venir acá y darle vida al desierto, llenar de colores este lugar y volver a ser felices.

Al parecer, antes de venirme, intenté explicarte los motivos de mi viaje, pero no estoy segura de eso, porque los días han sido muy confusos y no logro recordar bien varias cosas.

El punto es que antes de que nos encontráramos, solía teorizar sobre la libertad, sobre la autonomía, el amor libre y la independencia, hasta ese punto aquellos preceptos me parecían válidos, porque jamás habían chocado con la práctica. Y las primeras veces seguía siendo así, tengo la impresión de que todo cambió la noche en que no hicimos el amor, entonces al despertar, sentí quererte más que nunca, no pude evitar los deseos de tenernos por más tiempo y compartir nuestras risas, nuestros silencios y nuestros abrazos.

Yo creo que ninguno de los dos pensó que las cosas se sucederían así, yo jamás imaginé que al volver no estarías y que no alcanzaría a besarte y acurrucarme en tu pecho. Y tú, de ningún modo imaginaste mi desesperada reacción producto de la interpretación del vuelo como abandono. He llegado a pensar que en más de algún momento me aborreciste al sentir mi furia, al notar que no comprendía tu misiva.

El viaje recién comienza y sospecho que esta será la parte más difícil, es decir, sé que recién está comenzando el análisis y queda aún la definición. Definirme será lo más costoso.

De cierto modo yo también conduzco estas palabras frías, la diferencia es que yo no sabía que los días de melancolía volverían tan pronto, una certeza me queda: Afuera echaré lo malo que tengo… aunque sigo pensando en el dolor profundo, me levanto, miro al cielo e intento no confundir…

Tengo la esperanza de que volveré a volar (porque sí tengo alas) y volveré a soñar que giro sobre el mandala donde me cristalizaste, donde me dibujaste, donde comenzaste a significarme.

Sigue lloviendo, el aire sigue soplando fuerte, es más en este mismo momento todo se intensifica y llego a creer que eres tú que vienes a volar conmigo.

La lluvia se detuvo, pero el torbellino interno sigue acechándome, pienso si en estos momentos estás bien (espero que así sea), si has comido, si has pintado, si te sigue faltando el acrílico rojo que tengo en casa, si has compartido tus emociones con alguien, pero dudo que otra persona comprenda lo que sucede.

He pensado en volver, he pensado en las infinitas ganas que tenía de resignificar ciertas fechas y momentos que para ambos han resultado  nefastos en los últimos años, pero no puedo volver hasta no saber que tienes las ganas y disposición de verme. No puedo volver hasta no sentirme segura de poder mirarte a los ojos y decir con certeza: Acá está la mujer que prometí ser.

¿Sabes? El sentimiento que me invade es la impotencia, por no poder contenerte, por no poder correr a tu lado y decirte que todo va a estar bien, que valdrá la pena que pase todo el tiempo que sea necesario para volver a compartir nuestros momentos.

Tú me hiciste sentir mujer, cada caricia, cada beso, cada abrazo completo me hizo crecer, me hizo cultivar un sentimiento muy parecido a la plenitud. Y sé que hubieron momentos que definitivamente fueron horrorosos, pero volvería a pasar por ellos una y otra vez para demostrarte que sí quiero estar en todas.

También siento miedo, temo que tu vuelo sea tan largo que la posibilidad de tu regreso se diluya. No sé como enfrentaría esa situación.  De momento solo estoy poniendo toda mi fe en que volveremos a ser y estar.

¿HIC ET NUNC? Difícil, sobre todo si no somos ni estamos. Tenemos tanto que aprender del compañerismo, tengo tanto que seguir aprendiendo de ti, que eso mismo hace que me aferre a la esperanza de que volverás, de que seremos.

Ven, seremos, compa!

sábado, 15 de diciembre de 2012

Carnaval


Tengo un carnaval de deseos, de sueños por cumplir, un carnaval que no se detiene, que es alma y piel, que es ritmo encendido como tu boca  intentando cantar mientras hacemos el amor. Tengo un carnaval de dos, un carnaval infinito como tu mirada perdida en el espacio buscando una razón, buscando un argumento, buscando explicaciones a lo inexplicable. Tengo un carnaval colorido y bullicioso, tengo un carnaval intrínseco en las venas, porque somos carnaval, somos la alegría, somos contradicción, somos vida, somos complicidad, somos resistencia, somos complemento, somos fuga y somos fuego.-

martes, 23 de octubre de 2012

No vale la pena romper tus fotos
ni vomitar tus recuerdos,
para extirparte de acá
tendría que morir un rato,
dejar de ser la que soy, 
la que hicimos
Y morir, morir un rato largo...
O vivir contigo dentro, 
con los ojos pesados
y la sonrisa cansada, 
vivir como siempre, 
vivir en el intento.-

jueves, 20 de septiembre de 2012

Fin


Ya no le tengo miedo al fin, porque el fin es éste. He acabado con mi principal enemigo, pero quedo vacía; sin espera, sin vuelos y sin recuerdos. De pronto es mejor así, cuando la esperanza se vuelve prostituta, cuando se vende al mejor postor, cuando me obligó a resistir hasta ahora. El final ha finalizado

¡Que se quiebren las máscaras y se baje el telón!