viernes, 11 de junio de 2010

Aló ¿Ámbar?


¿Ámbar?, Hablas con tu tía:

Nace, cómo sea, pero nace que te espero desde Diciembre, que alucino con que estás en mis brazos, que aunque no te planearon llegaste a concretar mis planes, nace, no te des por vencida que mamá y los demás ya estamos luchando hace mucho. ¡Ámbar! No dejes a tu tía con el corazón en la mano, he hecho tanto por ti… incluso dejé de fumar para que el humo no te afectara. Yo sé que éste mundo no es muy bonito, pero estoy trabajando para que cuando llegues las cosas estén mejor, intentaré detonar las bombas ahora –con tu mamá aislada- para que en tres meses más los gases no te afecten los pulmones… intentaré hacer que el pasaje en micro baje para que cuando sepas caminar te pueda sacar a pasear, lucharé para que los parques no se conviertan en condominios y podamos jugar en ellos, trataré de no ser tan loca, para no darte malos ejemplos, y por sobre todo… te estaré esperando con ansias.

Prometo que jamás te llevaré al mc donalds y conmigo no conocerás el mall, prometo que te enseñaré a leer tal como lo hice con tu hermana, prometo que siempre estaré… pero necesito tu compromiso, necesito que cuando ponga la mano en la guatita de tu mamá me des una patada, una patada cargada de rabia, porque te estamos subestimando, porque eres fuerte, y porque nacerás, y nacerás sana… y si no es así, sé que lucharemos por sanarte.

¿Ámbar, me escuchas?

Yo sé que sí.

lunes, 7 de junio de 2010

Quisiera

Quisiera tener una cámara fotográfica ahora y retratar el momento perfecto, para que cuándo nuestros momentos se acaben puedas mirar lo felices que fuimos algún día.

domingo, 30 de mayo de 2010

El shuér Loquismo

Si yo fuese hombre usaría mostacho y correría por los parques persiguiéndome, convencido de que mi versión femenina es preciosa y que no hay otra igual, a los segundos miraría hacía el lado y al ver otra muy distinta, de escultural figura me acercaría para ver qué resulta de un fugaz encuentro, entonces, me olvidaría de mi versión femenina que ahora camina con paso aquietado asumiendo que nuevamente quedó sola, y yo, embobado con la nueva mujer, y ella embobada con mi mostacho y mi verbigracia, y nosotros jugaríamos magia y nadie nos miraría mal, y nadie diría nada, porque tengo mostacho.

Pero como no tengo mostacho, y sigo haciendo lo mismo que haría si lo tuviese, el resto mira extraño y se apresura en (des)calificarme: ‘es una puta’. ¡NO! ¡Soy shuér loca!

sábado, 8 de mayo de 2010

Quiero ser porteña


Quiero ser porteña, porteña hasta la muerte, porteña hasta que me cueste respirar mientras subo las elevadas escaleras, quiero ser porteña y tener las piernas firmes, quiero ser porteña y tener ese tono porteño, quiero ser porteña y caminar con el compás porteño por los cerros del puerto, quiero ser porteña y perderme en el suspiro porteño de la noche encerrada, quiero ser porteña y pensar como porteña, sentarme en el cerro más alto del puerto mientras el sol se esconde, sola, porteña solitaria, y entonces, levantar la mirada, en el sentido contrario al puerto y no ver a esos cientos de miles que escapan de la metrópoli pretendiendo ser porteños. Quiero ser porteña, porteña solitaria, porteña que se pierde en un suspiro, quiero ser porteña de sonrisa rebelde y ojos expresivos, de pelo morado y piernas firmes, sí, quiero ser porteña y tener piernas firmes, para sentirme un poco más segura, para saber que mientras subo las escaleras del Barón otros ojos se fijan en aquél lugar dónde termina la firmeza de las piernas y comienzan las demás firmezas… quiero ser porteña y correr por avenida Brasil, quiero ser porteña y escapar del Plan, quiero ser porteña, llegar al Cárcel y volver a tocar la misma puerta, que me abran las mimas manos, y me coman los mismos ojos, quiero ser porteña y volver a gritar en el mismo ascensor sin ojos impávidos que critiquen la supuesta impureza, quiero ser porteña hasta la sangre, quiero ser porteña de esas bien ardientes, quiero ser porteña y coquetearle al viento, y quiero ser porteña, porque simplemente en el puerto se pasa mejor, porque el vino porteño es mejor, porque la hierba porteña es mejor, y porque sinceramente, el sexo porteño… el sexo porteño sí es lo mejor.

sábado, 17 de abril de 2010

Aéreo Puerto.


Era la misma vista aérea del puerto que mis ojos habían contemplado hace un año, mientras mis piernas subían las mismas escaleras, pero, mis manos ya no se aferraban a sus manos. Ahora caminando por el más sublimemente decadente de los cerros, me doy cuenta que valió la pena, volver al puerto que me vio crecer, esta vez, sola.

Fue la primera vez más planificada en la historia, lo recuerdo como si fuera ayer. Yo quería que fuese allí, y él quería que fuese conmigo. En el puerto comencé a escribir las primeras líneas del cuento más significativo de mi vida, en el puerto sellé etapas, en el puerto rompí en llanto al confesarle a la compañera de mis días qué aún recordaba esos ojos y en el puerto aprendí que nadie puede morir sin un orgasmo porteño.

Y a pesar de que hoy estoy sola en el cerro, recuerdo sus grandes manos, mis grandes ganas, los grandes gemidos, y lo grande que me sentía… Ah! También recuerdo lo grande que se sentía… y así, los gritos se evaporaban en el viento del Cárcel que me vio liberada en la eterna sonrisa, en la pequeña muerte, que de verdad, solo logró que me sintiera más viva.

Como dejar de amar al puerto que me llama con voces agigantadas cada vez que necesito gritar, para liberar la presión capitalina; como dejar de amar al puerto que me regaló las noches más sudadas y más placenteras de la vida; como dejar de amar al puerto lleno de magia, de esa magia que me hace salir corriendo, bajar las escaleras, desesperarme en un suspiro, tomar la bicicleta y pedalear sin parar hasta llegar al plan… Las Heras, Avenida Brasil… me detengo ante la puerta verde, de la casa anaranjada con ventanales gigantes, pienso, no me ayuda, dejo de pensar.

Aló? – Golpeo la puerta-

¿Sí? – Se abre la puerta y sus ojos brillan-

Nuestros brazos se estiran y nuestras caras vuelven a sonreír, guardamos la bicicleta, nos tomamos las manos, y corremos por el centro de Valparaíso, hasta encontrar un colectivo que nos lleve al querido Cerro Cárcel. Llegamos, miramos juntos el puerto que hace un año habíamos dejado de mirar, sus manos se aferran a mi cintura, y yo me derrito en sus labios.

El puerto nos escuchó, estoy segura de eso, si no nos hubiese escuchado, el cielo no se hubiese oscurecido para regalarnos una de esas tardes que tanto amamos, esas tardes compartiendo la cama y el café –porque la leche sobra- esas tardes que se abren, solo para que el sol se ponga, y el cielo estalle en llanto, y entonces, nosotros, enloquecidos por el clima y nuestra compañía, nos vestimos rápidamente y salimos a recorrer los cerros porteños… y no nos importa mojarnos, porque sabemos que al llegar se viene lo mejor… dónde no existe nada seco, y lo que no se humedece, se muere.

sábado, 10 de abril de 2010

Enemigo universal.


Y cuando el miedo ataca... la paraliza y se siente rodeada, no hay salida, las palabras no sirven, los recuerdos invaden la memoria y no queda más, que observar con los mismos brillantes ojos, distintas oscuras manos, ahogando en gritos desesperados, que no son escuchados, los traumas del pasado. La fuerza se desvanece, pero recuerda que prometió no dejar que volviese a ocurrir, se llena de fuerza, y logra escapar del nuevo verdugo, pero, los miedos siguen estando allí. No debe matar al verdugo, debe destruir el miedo paralizador y los recuerdos asquerosos, eso debe hacer.

sábado, 3 de abril de 2010

Libremente escribe una liberta con libertad.

No soy filosofa y tampoco deseo serlo. Desde el principio dije que éste sería el sitio dónde el fluir de las palabras quedaría cristalizado, algo así como el lado oscuro de la pequeña gran superpotencia. Y la verdad, este no es el lado oscuro, debe ser algo así como el lado más claro, soñador e idealista... como diría Eduardo Galeano, este es el sitio dónde puedo caminar, sí caminar, siguiendo a la utopía que me adelanta por algo así como el doble de los pasos que voy dando.

Allá en el horizonte se va escapando lo que sigo, lo que me mantiene viva, lo que me pone en movimiento, aquello por lo que lucho, y que extrañamente lleva el nombre que han decidido darle al susurro de los otros al mencionarme. Sí, allá, adelante se me va escapando la libertad, como la mejor de las utopías y como el mayor invento que las mentes han creado, para volver a ser sustancia prima, desencadenada, liberta...

He caminado tanto que mis piernas se han fortalecido, he agigantado mis pasos e igualmente me lleva la delantera, la he perseguido durante diecinueve años y aún la diviso, lejos en el ocaso, sin oscurecer, sin cansarse de esquivarme, sin decaerse ante las barreras, de pie, inquieta, preciosa y sublime, sólo como ella sabe ser, bella, sí, bella, anhelada y libre...

Y cuando mis piernas se han cansado, la mente y el alma han comenzado a conspirar, no en mi contra, ni en contra de ella, sino que a nuestro favor. Y sí, comprendí.

Hoy, la libertad quiere ser libre y seguir adelantándome. Y yo, quiero tenerla y hacerla mía, creyendo que con ella en mi poder, podré respirar tranquila. Pero si la hago carcelaria de mis deseos, le quitaré su belleza y su valor, la libertad debe ser libre y saberse liberta. Ni todos los pueblos de la historia ni yo podremos tenerla entre las manos, porque simplemente eso es ella, suave efervescencia y dulce resplandor que se mueve con ritmo al final del camino, eso es ella, la invención más maravillosa que una mente libre y voladora ha creado para darle sentido a nuestra vida, eso es ella, entre las invenciones, lo más real...

Y esta soy yo, una muchacha demente que escribe lineas confusas, porque desea contarle al mundo qué ha aprendido a vivir con ella, pero sin ella. He aprendido a contemplarla y desarrollar batallas que llevan la impronta de su nombre. Sí, he aprendido a amarla, con ese amor verdadero, que al igual que ella, es libre y bello. Con ese amor que no pretende hacerla rehén ni capturarla sólo para él, sino que pretende compartir con ella los momentos más infinitamente fugaces escritos en la historia, los momentos más felices, y los momentos más tristes, los más victoriosos y también aquellos momentos en que el esfuerzo ha fracasado.

Esta soy yo, fémina aguerrida que camina codo a codo con la libertad, que la cuida y la respeta, que la ama y la comparte, que la enseña y la valora. Esta soy yo, Libertad en libertad, con libertad y por libertad.

Si otros la conocieran, sería más fácil que me conocieran, me amaran y me respetaran; pero como no la conocen, no comparten con ella, no la aman y no la respetan; la misión de conocerme se hace difícil y viven alimentados por fantasías y espejismos que suelen llamar por mi nombre, pero que no son más, que lo que sus ojos encarcelados pretenden ver.

Atrás de Libertad, está ella, la que le da sentido, la verdadera y la real. Si no conocen la principal premisa de esa muchacha, será imposible que pretendan conocerla a ella algún día.